Historia
4 de nov de 2026

El acuerdo militar que puede estabilizar Venezuela también puede poner su transición bajo tutela de Washington

Washington presenta el eventual acuerdo militar como un marco para la cooperación y la estabilidad, mientras sectores opositores advierten que una presencia prolongada podría convertir al garante de la transición en su árbitro. El debate enfrenta seguridad inmediata con soberanía, control institucional y la fecha de salida de las tropas.

La negociación de un Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) entre Estados Unidos y la administración de Delcy Rodríguez plantea una paradoja: puede aportar seguridad a la transición venezolana, pero también darle a Washington una influencia decisiva sobre su rumbo. Según funcionarios citados por The New York Times, el pacto fijaría la base legal para una posible presencia militar estadounidense de largo plazo, aunque todavía no define efectivos, ubicaciones ni condiciones concretas.

La versión más contenida del plan insiste en que un SOFA no equivale a instalar bases. El Departamento de Estado sostiene que este tipo de acuerdos, suscritos con más de un centenar de países, regulan visitas, entrenamiento, ejercicios y asistencia humanitaria; además, un alto funcionario afirmó que cualquier discusión seria sobre bases “todavía está muy lejos”. Esa lectura presenta el pacto como una herramienta técnica para ordenar la cooperación, no como una ocupación permanente.

El enfoque opositor es más desconfiado. La presencia de tropas podría disuadir a grupos armados, proteger operaciones estratégicas y ayudar a garantizar elecciones, pero simultáneamente permitiría a Washington presionar a las estructuras militares y de inteligencia heredadas del chavismo. La pregunta central, según este análisis, es quién fijará las reglas, supervisará la misión y decidirá cuándo termina.

El riesgo no es solo político. La Constitución venezolana prohíbe bases militares extranjeras, aunque permite a la Asamblea Nacional autorizar misiones militares; por eso, la compatibilidad del acuerdo dependería de sus términos exactos. En paralelo, otro reporte señala que legisladores estadounidenses reclaman transparencia sobre costos, alcance y riesgos de una presencia prolongada.

La oposición vinculada al antiguo gobierno interino ha defendido una transición “pacífica y democrática” liderada por los venezolanos. Ahí converge el consenso: estabilidad sí, pero no a costa de que la excepción militar termine tutelando el poder civil.